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Ergonomía

La postura correcta frente al ordenador, sin tecnicismos

Nada de biomecánica complicada: solo cinco ajustes de la silla, la pantalla y las manos que puedes hacer hoy mismo, en cinco minutos.

Escritorio ergonómico con portátil, silla ajustada y una planta, en un espacio luminoso

Por qué estos cinco ajustes y no otros

Hay mucha información sobre ergonomía, pero la mayoría de las molestias del día a día se explican con solo cinco puntos. No hace falta memorizar ángulos exactos: basta con acercarse a estas referencias y ajustar lo que puedas con lo que ya tienes en tu mesa.

1

Altura de la silla

Los pies deben apoyarse por completo en el suelo, con las rodillas más o menos a la misma altura que las caderas. Si la mesa es fija y muy alta, un reposapiés soluciona la mayoría de los casos.

2

Apoyo en la zona baja de la espalda

La curva lumbar de la silla debería quedar a la altura de tu zona baja de la espalda, no más arriba. Un cojín pequeño enrollado detrás de la espalda puede suplir un respaldo que no se ajusta bien.

3

Pantalla a la altura de los ojos

El borde superior de la pantalla debería quedar más o menos a la altura de tus ojos, a una distancia de un brazo extendido. Si usas un portátil sin soporte, alzarlo con unos libros y añadir teclado y ratón externos suele ser suficiente.

4

Teclado y ratón cerca del cuerpo

Los codos deberían quedar cerca del torso, formando más o menos un ángulo recto, con las muñecas en una posición neutra, ni muy dobladas hacia arriba ni hacia abajo.

5

Pausas para los ojos y el cuello

Cada cierto tiempo, mira algo lejano unos segundos y deja que el cuello cambie de posición. Una buena postura estática durante ocho horas seguidas también cansa: la clave es combinarla con movimiento.

El ajuste que casi siempre falta: el descanso visual

Además de los cinco puntos anteriores, hay uno que se suele pasar por alto: la vista. Mirar una pantalla de cerca durante horas cansa los ojos casi tanto como una mala postura cansa la espalda. Una referencia sencilla es la regla de los veinte-veinte-veinte: cada veinte minutos, mira algo a unos veinte pies de distancia (unos seis metros) durante veinte segundos. No hace falta cronometrarlo de forma exacta, basta con acostumbrarse a levantar la vista con frecuencia.

Si después de aplicar estos ajustes sigues notando molestias persistentes, sobre todo dolor que no desaparece con el movimiento y el descanso, lo adecuado es consultarlo con un profesional sanitario: aquí hablamos de comodidad y hábitos de trabajo, no de tratamiento de dolencias.

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