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Movimiento en la oficina

Cinco ejercicios de dos minutos para hacer sin levantarte de la silla

No hace falta ir al gimnasio para notar la diferencia. Estos movimientos caben entre una reunión y otra, no requieren ropa especial y nadie a tu alrededor notará que los estás haciendo.

Por qué merece la pena moverse cada hora

Pasar muchas horas seguidas en la misma postura carga la espalda, los hombros y las muñecas, y suele venir acompañado de esa sensación de pesadez que aparece a media tarde. No hace falta un cambio radical: activar el cuerpo un par de minutos cada hora ayuda a cortar la rigidez antes de que se acumule.

Esto no sustituye a hacer ejercicio fuera del trabajo, pero sí puede marcar la diferencia entre llegar a casa agarrotado o llegar con el cuerpo un poco más suelto.

1

Rotación de hombros y cuello

Gira los hombros hacia atrás despacio, unas diez veces, y después inclina la cabeza suavemente hacia cada lado, sujetando cada estiramiento unos segundos. Libera la tensión que se acumula en la parte alta de la espalda tras mirar la pantalla.

2

Estiramiento de muñecas y antebrazos

Estira un brazo hacia delante, con la palma hacia arriba, y tira suavemente de los dedos hacia atrás con la otra mano. Repite con la palma hacia abajo. Ideal si tecleas o usas el ratón muchas horas seguidas.

3

Giro de tronco sentado

Con los pies apoyados en el suelo, gira el tronco hacia un lado sujetándote al respaldo de la silla, mantén unos segundos y repite hacia el otro lado. Moviliza la zona lumbar sin necesidad de levantarte.

4

Elevación de piernas bajo la mesa

Estira una pierna hacia delante hasta que quede casi recta, mantenla unos segundos en el aire y bájala despacio. Alterna varias veces con cada pierna. Activa la circulación de piernas que llevan horas quietas.

5

Estiramiento de espalda alta (abrazo)

Cruza los brazos frente al pecho, como si te abrazaras, e intenta separar los omóplatos llevando los hombros hacia delante. Mantén unos segundos respirando despacio. Es de los que más se nota al momento.

Cómo incorporarlos sin que se te olviden

Lo más difícil no es el ejercicio en sí, es acordarte de hacerlo. Algunas ideas que funcionan bien en la práctica:

  • Asócialos a algo que ya haces cada hora, como colgar una llamada o cerrar un correo.
  • Aprovecha los minutos de espera antes de que empiece una reunión.
  • Ponte una alarma silenciosa cada sesenta o noventa minutos, solo al principio, hasta que se convierta en costumbre.

Qué esperar y qué no esperar de estos ejercicios

Estos movimientos no van a sustituir una rutina de ejercicio físico ni van a "corregir" una postura mantenida durante años en un par de días. Lo que sí hacen, de forma bastante fiable, es cortar la rigidez antes de que se instale del todo: mucha gente nota que llega a la tarde con los hombros y el cuello más sueltos simplemente por repetirlos con constancia. Si notas dolor agudo, que no es solo la rigidez habitual de estar sentado, es mejor consultarlo con un profesional sanitario antes de forzar cualquier movimiento.

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