Por qué merece la pena moverse cada hora
Pasar muchas horas seguidas en la misma postura carga la espalda, los hombros y las muñecas, y suele venir acompañado de esa sensación de pesadez que aparece a media tarde. No hace falta un cambio radical: activar el cuerpo un par de minutos cada hora ayuda a cortar la rigidez antes de que se acumule.
Esto no sustituye a hacer ejercicio fuera del trabajo, pero sí puede marcar la diferencia entre llegar a casa agarrotado o llegar con el cuerpo un poco más suelto.
Cómo incorporarlos sin que se te olviden
Lo más difícil no es el ejercicio en sí, es acordarte de hacerlo. Algunas ideas que funcionan bien en la práctica:
- Asócialos a algo que ya haces cada hora, como colgar una llamada o cerrar un correo.
- Aprovecha los minutos de espera antes de que empiece una reunión.
- Ponte una alarma silenciosa cada sesenta o noventa minutos, solo al principio, hasta que se convierta en costumbre.
Qué esperar y qué no esperar de estos ejercicios
Estos movimientos no van a sustituir una rutina de ejercicio físico ni van a "corregir" una postura mantenida durante años en un par de días. Lo que sí hacen, de forma bastante fiable, es cortar la rigidez antes de que se instale del todo: mucha gente nota que llega a la tarde con los hombros y el cuello más sueltos simplemente por repetirlos con constancia. Si notas dolor agudo, que no es solo la rigidez habitual de estar sentado, es mejor consultarlo con un profesional sanitario antes de forzar cualquier movimiento.